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-Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios". Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener. Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.
Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima? Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.
Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

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Nuestra Señora de la Nube, Reina del Cielo, Madre de Dios
Tú eres la Gloria del Ecuador. Los documentos que acreditan el Milagro de la Aparición de la Virgen de la Nube, suscitado el 30 de diciembre de 1696, realizados por las autoridades eclesiásticas y civiles se encuentran actualmente en el archivo arzobispal de Quito.
Las autoridades que presenciaron el hecho certificaron el mismo ante el Canónigo Doctoral Don Pedro Zumarraga.
"Inmediatamente se mandaron a confeccionar imágenes con la descripción de la Virgen de la Nube, instaurándose su culto", explicó Víctor Hugo González.
El Padre González anotó que a finales del siglo XIX, cuando el sacerdote oblato
Julio María Matovelle retornaba de un viaje por Quito, entregó una imagen de la Virgen de la Nube a la diócesis de Azogues, Ecuador.
La Virgen de la Nube es muy venerada por los ecuatorianos de New Nork en la Iglesia de Ntra. Sra. Del Rosario en Manhattan.

-Circuncisión del Señor y la Octava de Navidad; era el signo de la alianza dado al pueblo de Dios, obligado a toda a Ley, y destinado a participar en las promesas mesiánicas. Significaba, además participar de circuncidar el corazón con sus malos afectos y concupiscencias, para llegar a la vida eterna.

-San Almaquio o Telémaco, mártir., Ronca, 394. Mártir, en Roma, el cual por haber dicho a los gentiles: "Hoy es la Octava del nacimiento del Hijo de Dios, cesad de la superstición de los ídolos y de los profanos sacrificios", por mandado de Alipio, prefecto de la ciudad, fue muerto a manos de los gladiadores. Algunos le llaman San Télemaco. Todo lo que sabemos de este interesante personaje proviene de dos breves reseñas. La primera de ellas se halla en la "Historia Eclesiástica" de Teodoreto (lib. v, c. 26), la segunda en el antiguo "Martirologio de Jerónimo". Teodoreto nos dice que el emperador Honorio suprimió los combates en el circo, a raíz del incidente que vamos a relatar: "Un asceta llamado Telémaco había venido del oriente a Roma, animado por una santa ambición. En el momento en que se llevaban al cabo en el circo los abominables juegos, Telémaco penetró en el estadio, se presentó en la arena e intentó separar a los gladiadores. Los espectadores, furiosos al ver interrumpida su diversión e instigados por el demonio, que gusta de ver correr la sangre, mataron a pedradas al mensajero de la paz. Al enterarse de lo ocurrido, el excelente emperador puso a Telémaco en la gloriosa lista de los mártires y abolió las criminales justas de los gladiadores".
La reseña del "Martirologio de San Jerónimo", conservada hasta nuestos días en el "Martirologio Romano", dice textualmente: "Primero de enero... La festividad de Almaquio, quien, habiendo dicho: "Hoy es el octavo día del Señor, cesad de adorar a los ídolos y de ofrecer sacrificios impuros", fue decapitado por los gladiadores, por orden de Alipio, prefecto de la ciudad. Contra la opinión de Dom Germain Morin, quien se inclina a ver en este martirio un simple eco de la leyenda fantástica del dragón del foro romano, el P. .H. Delehaye, bolandista, piensa que se trata de un martirio histórico y considera que, a pesar de ciertas dificultades en cuanto a las aclaraciones, el verdadero nombre del mártir fue Almaquio y que su martirio tuvo lugar hacia el año 400.

-San Concordio, presbítero, mártir, Espoleto, bajo el emperador Antonino, 175. Presbítero y mártir, en Espoleto, el cual, siendo Emperador Antonino, primeramente fue azotado con varillas, luego colgado en el potro, y después atormentado en la cárcel, en la que le confortaron los Ángeles. En el reinado de Marco Aurelio, el subdiácono Concordio fue aprehendido en el desierto. Ante su juez Torcuato, gobernador de Umbría, que residía entonces en Espoleto, nuestro mártir no sucumbió, ni a las promesas, ni a las amenazas. Apaleado en el primer interrogatorio y descoyuntado en el potro en el segundo, Concordio cantaba gozosamente en medio de sus tormentos: "Gloria a Ti Señor Jesús!" Tres días más tarde, Torcuato dio la orden de decapitarle, si no ofrecía sacrificios a un ídolo que un sacerdote, acompañado por dos soldados, debía presentarle en su prisión. El santo mostró su indignación escupiendo al ídolo; acto seguido, uno de los soldados le decapitó. Su bendito cuerpo se venera en la Iglesia del monasterio de Benedictinos de San Pedro de la villa de Besalú, Obispado de Gerona.

-San Fulgencio de Ruspe, 467-533; gran defensor de la fe de Nicea contra el arrianismo de los reyes vándalos de Cartago. Nombrado obispo de Ruspe, sufrió el destierro y la cárcel y escribió en defensa de la ortodoxia numerosos tratados, en que se revela discípulo de San Agustín y uno de los mejores teólogos de su siglo.
Fabio Claudio Gordiano Fulgencio descendía de una noble familia senatorial de Cartago. Nació el año 467-468, treinta años después de que los vándalos habían desmembrado a África del Imperio Romano. Su madre, Mariana, que había quedado viuda desde joven, se ocupó de la educación de Fulgencio y de su hermano. Bajo su dirección, Fulgencio aprendió el griego siendo todavía niño, y llegó a hablarlo tan perfectamente como su propia lengua. También se consagró al estudio del latín. Sin embargo, sabía combinar los estudios con los negocios, ya que tomó por su cuenta la administración de los bienes familiares para evitar a su madre ese trabajo. Todos le respetaban por su prudencia, su conducta ejemplar, su carácter amable y sobre todo por la gran deferencia con la que trataba a su madre. Fue elegido procurador, es decir vicegobemador y receptor general de impuestos de Byzacena. Pero la vida mundana le fatigó muy pronto y, justamente alarmado ante sus peligros, Fulgencio se armó contra ellos con la lectura espiritual, la oración y el ayuno riguroso y las frecuentes visitas a los monasterios. Todo esto y la lectura de un sermón de San Agustín sobre el Salmo treinta y seis, en el que el santo doctor habla del mundo y de la corta duración de la existencia humana, hicieron brotar en él un ardiente deseo de abrazar la vida religiosa.

-San Eugendo u Ogendo, abad en tierras de Lyón, 510. A la muerte de los santos hermanos Romano y Lupicino, fundadores de la abadía de Condat, bajo cuya dirección había sido educado desde los siete años, Eugendo fue nombrado coadjutor de Minausio, quien les había sucedido en el cargo. Cuando Minausio fue depuesto, Eugendo pasó a ocupar el puesto de abad del famoso monasterio. Su vida fue muy austera y estaba tan apartado de las pasiones, que parecía incapaz de experimentar la ira. Eugendo, que no reía nunca y sin embargo, llevaba la alegría reflejada en el rostro, era muy versado en griego, en latín, en el conocimiento de la Sagrada Escritura, y fue un gran promotor de los estudios en su monasterio; a pesar de ello, todos los ruegos no consiguieron persuadirle a aceptar la ordenación sacerdotal. La biografía de los primeros abades de Condat consigna el hecho de que, habiéndose incendiado el monasterio que San Romano había construido con troncos de árboles, Eugendo construyó un nuevo monasterio de piedra, así como una elegante iglesia consagrada a los santos Pedro, Pablo y Andrés. Eugendo vivía en constante oración, y su devoción no hizo sino aumentar durante su última enfermedad. Habiendo convocado a aquél de sus hermanos que él había nombrado para ungir a los enfermos, Eugendo le pidió, según la costumbre de la época, que le ungiera el pecho, y entregó su alma a Dios cinco días más tarde, hacia el año 510, a los sesenta y uno de edad. De él tomó el nombre de Saint Oyend la famosa abadía de Condat, a siete leguas de Ginebra; dicho nombre fue cambiado por el de Saint-Claude en el siglo XIII, en honor del obispo de Besanzon cuya fiesta se celebra el 6 de junio.

-San Odilon (3 enero), uno de los grandes abades de la Orden cluniacense, Souvigny, Francia), 1049. Abad de Cluny en el monasterio de Silviniaco; fue el primero que instityó en los monasterios de su Órden la conmemoración de todos los fieles difuntos, al día siguiente de la fiesta de Todos los Santos, cuyó rito aprobó y abrazó después la Iglesia Universal. Bajo el gobierno de San Odilón, aumentó el número de abadías que se so metieron a las costumbres y a la supervisión cluniacense y se perfeccionó la organización y la dependencia de los monasterios subordinados. Las normas variaban de acuerdo con los estatutos particulares de cada monasterio y la distancia de la casa matriz, pero muchos prioratos dependían de Cluny en el estricto sentido de la palabra, de suerte que Cluny nombraba a los superiores. En éste y otros aspectos, se llevó a cabo una modificación de la regla de San Benito; de ahí procede la distinción histórica entre los monjes cluniacenses  y los benedictinos.

-Santa Eufrasia o Eufrosina, virgen., Alejandría, 470. Los griegos llaman a Santa Eufrosina "nuestra madre" y la tienen en gran honor. Sin embargo, no poseemos ninguna narración auténtica de su vida. Lo que ha llegado hasta nosotros, como "su historia", es una simple réplica de la vida de Santa Pelagia, tal como aparece, para uso de los lectores occidentales, en las "Vitae Patruum" y en la "Leyenda Dorada". Ahora bien, esa vida de Santa Pelagia es un cuento creado por la imaginación popular que, con ligeras variantes, pasó a embellecer las historias de Santa Marina, Santa Alinaria, Santa Teodora, etc.

-Beato Valentín Paquay, Sacerdote Franciscano, Bélgica, 1905. Nació en Tongres, Bélgica, el 17 de noviembre de 1928, hijo de un matrimonio profundamente religioso, ejemplo de honradez. En el bautismo recibió el nombre de Luis. En 1845 fue admitido en el seminario menor de Saint-Trond para los cursos de retórica y filosofía. Devoto del Sagrado Corazón de Jesús, difundió su culto, especialmente entre las religiosas de la Hermandad de la Orden franciscana seglar de Hasselt, que dirigió durante veintiséis años. También fue muy devoto de la Virgen María, a la que veneró, ya desde su adolescencia, en la iglesia parroquial de Tongres bajo el título de Causa de nuestra alegría, y en el santuario de Hasselt bajo el título de Vara de Jesé, pero, como franciscano, prefería sobre todos los títulos de María el de Inmaculada Concepción. Murió en Hasselt, Limburg, Bélgica, el 1 de enero de 1905 a la edad de setenta y siete años.

-Santa Zdislava, laica, casada, madre de familia, 1252 d.C. En el siglo XIII, en Moravia, en el Castillo de Krizavov, hay revuelo y alegría. Nace una niña, la primogénita, a la que seguirán otros cuatro niños, tres niñas y un niño, en el hogar de Privislavo, un noble guerrero al servicio del Rey Wenceslao II de Bohemia: Es un hombre prudente, de gran valor, piadoso y buen guerrero. De su esposa Sibila, de ascendencia italiana, son escuetas las crónicas sobre ella, pero lo condensan en una palabra: "Era una mujer feliz".
Era dama de honor de la Reina Cunegunda de Hohenstaufen. Ambos reciamente cristianos, a la usanza de entonces. Levantan la Abadía Cisterciense de Zd 'arnas Sazanon, y el convento franciscano de Brono, donde más tarde reposarán sus restos. Zdislava, ya desde niña era dulce, abnegada, con gran capacidad de sacrificio y de renuncia, manirrota con los pobres y apasionada por los enfermos. De la escucha del Evangelio retiene que San Juan Bautista vivía en el desierto... Ella, ni corta ni perezosa, se escapa al bosque cercano. Su anhelo es vivir como una ermitaña; tenia siete años. Descubierta con prontitud, regresa al castillo paterno.
Con alguna frecuencia su madre la contempla orando ante el crucifijo. Zdislava es compasiva hasta lo indecible; el dinero que cae en sus manos tiene un único destinatario: los pobres que se acercan al castillo.En 1.240 a Zdislava la sorprende una noticia: está prometida en matrimonio con Havel de Lemberk. Tiene poco más de quince años; vivirá catorce años de matrimonio con un hombre rudo, violentos y un tanto altanero a quien ella logra suavizar con aceptación y paciencia. Tienen cuatro hijos: Havel, Margarita, Jaroslav y Zadislav a los que educa en la ternura, en el sacrificio y con austeridad. Entusiasta de los Frailes Predicadores, suplica a San Jacinto de Polonia su presencia en Bohemia. Para ellos funda dos conventos, uno en Turnov y otro en Jablona - . San Jacinto de Polonia no puede acudir personalmente, pero envía a su hermano de sangre y de religión, el Beato Ceslao con varios religiosos polacos.
Zdislava enviada e intensifica su entrega a Dios y a los menesterosos. Pide el hábito de devoción de los dominicos y dedica el día y la noche a la oración: "Era una ardiente buscadora de Dios". Cifra su felicidad en atender personalmente a los enfermos; trabaja, viaja y emplea sus manos en coser los vestidos para cubrir al desnudo, y ella misma prepara la comida a los enfermos y a los pobres. Vive en época de guerras y todos acuden al cobijo que les presta Zdislava. Un cronista insiste: "No se contenta con dar limosna y alimento, en persona, sino que lava los pies y se los besa con una veneración como si fuese Cristo Crucifiçado. Socorre y quiere a los pobres sin medida y sin número".
Su muerte acontece en 1.252. En la iglesia -santuario de los Dominicos de Jablona- reposa su cuerpo incorrupto. A ella acuden incontables peregrinos que la veneran como protectora de las familias. Santa Zdislava de Lemberk es un modelo de vivir heroicamente las obras de misericordia. Modelo de esposa y de madre de familia. La fama de Santa Zdislava como protectora de los necesitados y como milagrosa pasa de un siglo a otro; pese a todo no fue beatificada hasta el 28 de agosto de 1.907 por San Pío X. Fue canonizada el 21 de mayo de 1995 por Juan Pablo II en su visita a la República Checa del Este.

-San Peregrino o Pellegrino Laziosi, Confesor, Italia, 1345. Nació en Forli (Italia) en torno al año 1265. En sus años de juventud ingresó en un movimiento que se oponía al Papa Martín IV. Durante los enfrentamientos conoció a San Felipe Benizi, cabeza de la orden de los Servitas que tenía la función de unir a la comunidad dividida. La Orden de los Servitas, en la ciudad Siena. Después del noviciado volvió a su pueblo natal, donde fundó una nueva casa de esta congregación y llegó a ser bien conocido por lo que predicaba y por su santidad. Se consagró a los enfermos y a aquellos viviendo en la pobreza, al padecer cáncer, ha sido declarado popularmente -que no oficialmente por el Vaticano- como protector de aquellas personas que sufren esta enfermedad. Como discípulo de la fe en Jesucristo, es un buen compañero para aquellas personas enfermas, para que lo tengan a su lado, les dé aliento, fortaleza y que no pierdan la esperanza. En la población gerundense de Cogolls, a pocos kilómetros de les Planes d'Hostoles, hay una ermita en honor a San Peregrino que se construyó en el siglo XIV. A partir del 1901, está dedicada también a San Grau, a raíz de la intercesión de este santo a los payeses de la zona ante una epidemia que afectaba al ganado bovino. El segundo domingo de octubre se celebra una popular romería en la que asisten un millar de personas.

-San Hugolino de Gualdo, Abad, 1260. Poco sabemos de la vida de este santo religioso, aparte de que entró en la orden de los Eremitas de San Agustín y de que, hacia el año 1258, tomó a su cargo, en Gualdo de Umbría, su ciudad natal, un monasterio que había pertenecido anteriormente a los benedictinos. En él murió poco después, el 1º de enero de 1260, en olor de santidad. Parece que el culto local a San Hugolino se fue extendiendo poco a poco en la diócesis de Espoleto, y su cuerpo, que había permanecido incorrupto durante muchos meses, fue trasladado por Bartolomeo Accorambone, obispo de Espoleto, a la iglesia parroquial de San Antonio y San Antonino. Su culto fue confirmado en 1919.

-San José Tomasi-Caro, Cardenal y Confesor, 1713. Nació en Alicata de Sicilia, el 12 de septiembre de 1649. Su padre poseía, además de otros títulos, los de duque de Palermo y príncipe de Lampedusa; su madre se llamaba Rosalía de Traino. Las cuatro hermanas mayores de José María tomaron el velo en el monasterio benedictino de Palma, fundado por su padre. Fue Cardenal de la Iglesia Romana. Aunque estaba ya muy enfermo, quiso asistir a los oficios de Navidad en San Pedro, y celebró las tres misas en su capilla particular. El frío le hacía sufrir terriblemente; su estómago no soportaba ningún alimento y lo único que podía hacer era permanecer sentado cerca de la chimenea. Dos días después, tuvo que guardar cama. Al oír las lamentaciones de los miembros de su casa y de los pobres que se hallaban en la planta baja, les mandó decir que había tenido cuidado de rogar al Papa que velase por ellos. Cuando su confesor pronunció el nombre de Jesús, volvió del estado de coma en el que había entrado. Cuando sintió llegado el momento, él mismo dio la orden de empezar las oraciones por los agonizantes. Muy poco antes de su muerte, recibió el viático y, reconfortado así por el Señor al que había amado tanto durante su vida, llegó a las puertas del cielo el 1º de enero de 1713 aún antes de que muriera, los enfermos obtenían la salud tocando sus vestiduras, y a su muerte, los milagros se multiplicaron en el sitio en donde reposaba su cadáver. José María Tomassi fue beatificado en 1803.

-San Claro, Abad, c. 1600. San Claro, que recibió este nombre en su juventud debido a su lucidez, no tanto en las ciencias humanas, cuanto en la percepción de las cosas espirituales, parece haber sido nombrado abad del monasterio de San Marcelo, en Vienne del delfinado, a principios del siglo VII. Una biografía latina, escrita más de cien años después, relata muchos milagros legendarios, pero es probablemente verídica al afirmar que Claro fue el primer monje de la abadía de San Ferrol; que era muy estimado por Cadeoldo, arzobispo de Vienne; que fue nombrado director espiritual del convento de Santa Blandina, en el que su madre y otras viudas tomaron el velo, y que terminó sus días (el 1º de enero, c. 660) siendo abad de San Marcelo. Su culto fue confirmado en 1903.

-San Félix, Obispo de Bourges, 580. No conocemos gran cosa de la vida de este santo, pero no se puede poner duda de su existencia y la veneración en la que le tuvieron sus contemporáneos. San Germán de París ofició en su consagración, cuya fecha exacta no podemos fijar. San Félix tomó parte en el Concilio de París (573 P.C.), y Venancio Fortunato le dedicó un breve poema sobre una píxide que él había mandado hacer para guardar la Eucaristía. La diócesis de Bourges celebra la fiesta de San Félix el 1º de enero, pero es imposible determinar con exactitud la fecha de su muerte. Su tumba se hallaba en la iglesia de San Austregisilo de Castro, fuera de las murallas de la ciudad. Doce años después de su muerte, según nos informa Gregorio de Tours, la dala mortuoria que cubría su sepulcro fue sustituida por otra de metal más precioso. Con tal ocasión, se descubrió que su cuerpo se halla ba incorrupto. Se dice que muchas personas recobraron la salud bebiendo agua en la que se había mezclado un poco de polvo de la dala original.

-San Vincenzo María Strambi, Obispo, 1745-1824. Pasionista.
Nace en Civitavecchia, Italia, en 1745. Es ordenado sacerdote en 1767 y entra en la Congregación de los pasionistas en 1769.
Eminente director espiritual, misionero y catequista, recorrió Italia central proclamando con fervor y competencia los tesoros de la fe Cristiana, especialmente su Pasión, sobre la que escribió una obra teológica. Formador de los jóvenes pasionistas y Provincial. Como Postulador de la causa del Fundador, publicó su biografía (1786), obra fundamental para el conocimiento de San Pablo de la Cruz.
Elegido obispo de Macerata y Tolentino (1801), promovió con su celo apostólico la reforma del clero y del pueblo. Mostró una eximia caridad para con los pobres. En los movimientos revolucionarios de su tiempo, fue intrépido defensor de la libertad de la Iglesia, prefiriendo el exilio al ilícito juramento de fidelidad propuesto por Napoleón. Al renunciar a su sede episcopal (1823) fue llamado por León XII al Quirinal como su consejero, donde murió el 1 de enero de 1824, ofreciéndose a Dios en substitución del Papa, gravemente enfermo.
Fue canonizado en 1950. Sus restos mortales descansan, desde 1957, en Macerata, Italia

-San Sigismondo (Zygmunt) Gorazdowski, Sacerdote de la archidiócesis de Lvov de los latinos y fundador de la congregación de las Religiosas de San José (1845-1920)
Nació el 1 de noviembre de 1845 en Sanok (Polonia). Su familia era noble y profundamente católica. En 1864 se trasladó a Lvov para frecuentar la Universidad. Al año siguiente fue admitido en el seminario mayor de la ciudad, donde siguió los cursos de teología. Superada una grave enfermedad pulmonar, se ordenó sacerdote el 25 de julio de 1871. Durante un sexenio desempeñó su ministerio pastoral en diversas parroquias, dedicándose a la catequesis, a los jóvenes, a la asistencia de los enfermos de cólera, al cuidado de los pobres y a la educación de la juventud a través de la prensa. Instituyó centros de beneficencia para mendigos, enfermos terminales y convalecientes, para estudiantes y profesores del seminario, y para madres solteras y recién nacidos abandonados. En 1884 fundó la congregación de las Religiosas de San José, dedicadas a la asistencia hospitalaria, a los ancianos y a los niños pobres. Toda su vida sacerdotal fue un servicio heroico en favor del prójimo y de todos los que tenían dificultades. Murió el 1 de enero de 1920.

-San Ponfilio, uno de los siete fundadores de la Orden de los Servitas, en el Monte Senario, Toscana, 1262.

-San Justino, obispo., Chietti de los Abruzos, 543.

-Treinta soldados mártires, Roma, 303.

-Santa Martina, virgen y mártir, Roma, s. III.

-San Magno, mártir.

-San Basilio, obispo, su fiesta se celebra el 14 de junio.

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Sierva de Dios, Angela Elena Muñoz Moral, Al igual que tantas y tantas personas, hombres y mujeres que silenciosamente dedican su vida a Dios, en beneficio de los demás, Angela Muñoz Moral imitó a Santa Mariana de Jesús y llevó una vida de abnegación, oración y sacrificio. Nació en la hacienda Saquialó, cerca de Saquisilí, Ecuador, el 2 de agosto de 1890, hija de don José María Muñoz y de la Sra. Pastora Moral Rivadeneira.
A los siete años se matriculó en el Colegio Mariana de Jesús, en su pueblo, y allí, al escuchar la lectura de la vida de la patrona del colegio, decidió imitarla y para seguir sus pasos inició una vida de oración, sacrificio y abnegación.
A los catorce años de edad hizo votos de castidad, pobreza y obediencia, y al igual que Mariana de Jesús empezó a usar silicios y a imitarla en sus sacrificios y oraciones diarias.
En sus cortos años fue terciaria franciscana, enseñó el catecismo a los niños indigentes, ayudó con ropa y comida a las personas más necesitadas, y entre 1908 y 1909 desarrolló una intensa labor pastoral en el hospital de Pujilí.
Poco después de cumplir los veinte años de edad, murió el 1 de enero de 1911.
Grupo "Vidas Santas" †
Santa María, Madre de Dios
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Santos y Beatos del día Siguiente!
San Fulgencio de Ruspe, 467-533, (Imágen de: Santibeati.it)
Beato Valentín Paquay, Sacerdote Franciscano, Bélgica, 1905.
Santa Zdislava. Krizanov, Moravia, 1220. (Imágen de Santibeati.it)
San Peregrino o Pellegrino Laziosi, Confesor
Beato José Tomasi-Caro, Cardenal y Confesor, 1713, (Imágen de santibeati.it)
San Vincenzo María Strambi, Obispo, 1824. (Imágen de santibeati.it)
Santa Eufrasia o Eufrosina, virgen., Alejandría, 470
San Eugendo u Ogendo, abad en tierras de Lyón
San Concordio, presbítero, mártir
San Almaquio o Telémaco, Mártir
San Sigismondo (Zygmunt) Gorazdowski. (Imágen de santibeati.it)
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